jueves, 13 de marzo de 2014

LA CLASE MEDIA SE DEVALUA EN CUOTAS (Nota de tapa del periódico El Progreso – marzo 2014)

Tras una década de consumo incentivado, los sectores medios, tienen que barajar y dar de nuevo: cepo, dólar paralelo, compras en cuotas y todo intento por ganarle a la inflación,  son válidos.

Los caminos se van cerrando, las oportunidades son mínimas y las opciones por mantenerse a flote van desapareciendo del alcance de la clase media.

ESCENA UNO: diciembre de 2013. Alberto, caminando una tarde por la peatonal Monteagudo, se tentó ante el local de Frávega y compró un aire acondicionado para su living con 20% de descuento y en 24 cuotas sin intereses, y quiere el combo perfecto.

Ahora mira los televisores Smart de 40 pulgadas en los avisos de los diarios. No lo dice, pero ya se imagina las gambetas de Messi en el mundial magnificadas en súper HD.

Su compañera lo regaña: le dice que no sea ansioso, que espere, que para el Mundial  «los van a regalar». Que se acuerde de las 50 cuotas que se ofrecían antes de Sudáfrica 2010.

«Seguramente en mayo van a estar más baratos», arriesga.


ESCENA DOS: enero 2014.  Jorge Capitanich anuncia, flanqueado por Axel Kicillof, una devaluación encubierta: el dólar oficial se dispara a 8 pesos.
Ese fin de semana, ni una oferta.

Las páginas web de las cadenas no publican precios.

Algunos «super» se aventuran y ofrecen tres cuotas.

Cada vez en más locales, el cartelito: «tarjetas suspendidas».

ESCENA TRES: febrero de 2014. Esteban y Alejandra miran heladeras en el local de Garbarino de Monteagudo y Sallares.

Se arriesgan, no sin temor ante una necesidad primordial y deciden invertir 16 mil pesos en un último modelo que pagarán, con esfuerzo, en sólo seis cuotas. Y eso es porque su banco les da ese beneficio en la casa a la que fueron.«Puede ser nuestra última oportunidad», se dicen antes de firmar.

LA DEVALUACION EN CUOTAS DE LA CLASE

Viajes, electrodomésticos, ropa, tecnología. Los bienes a los que la clase media argentina estaba -de nuevo- acostumbrada a acceder con financiaciones en infinidad de cuotas sin intereses que le ganaban unos puntos a la inflación volvieron a alejarse una vez más, tras la disparada del dólar y los precios des-cuidados.

El fenómeno que vuelve a poner a la clase media en el foco no es nuevo en la Argentina.

Es más: tiene casi un siglo de repeticiones cíclicas, acompañando los vaivenes de nuestra historia económica.

En los años ’60 y hasta el golpe del ’76, esa identidad de clase «resistió los embates permaneciendo firme en su arraigo»,

Pero a partir de allí –y especialmente durante el neoliberalismo de los ’90- se «rompió el universo mental y la cohesión de los sectores medios».

¿Otra vez sopa? Los expertos coinciden en que el 2001 fue un estallido tan profundo que modificó la manera en la que la clase media tiende a pensarse a sí misma.

Las cacerolas ganaron la calle y a la clase media se la calificó de todo menos de solidaria. Y en la última década, la división entre dichos y hechos se volvió más profunda

EN QUÉ HA BASADO SU FUERZA Y SU ÉXITO EL MODELO KIRCHNERISTA?

«En exacerbar por todos los medios y con todos los resortes del poder el consumo popular.

Su consigna fue llenarle los bolsillos a la sociedad con la convicción de que con esa fórmula jamás perdería su apoyo, con subas reales del salario y el reparto de planes sociales sin un modelo productivo detrás».

Hoy, la burbuja vuelve a estallar. O así parece percibirlo esa clase media ciclotímica, que hasta se ganó motes de «egoísta» o «destituyente» desde algunas voces oficialistas.

En momentos como este, de transición y acortamiento de horizontes, con intentos de moderar frente a una inflación disparada, lo que hay del otro lado del foso es una economía y decisiones ‘chiquitas’ que se desordenan, un fenómeno que ya hemos visto.

EL ABISMO ENTRE CLASES

ESCENA CUATRO: marzo 2014. Marcela, una profesional al frente de una «pyme» de la localidad de Bosques, analiza: «Antes, la brecha entre clase alta y baja era inmensa. Debido al empobrecimiento de mis abuelos, mi familia tuvo que empezar a comportarse como clase media, entraron a trabajar en oficinas y vivir del salario. Eso me hace pensar que ese fenómeno es una permanente amenaza, pero ahora hacia la clase media».

¿Qué pasará con ese estamento por momentos incentivado y otros desbastados? ¿Se podrá reconfigurar y definir el tejido social argentino?

Nuevamente hoy, mantenerse en la clase media como planificar una compra en plazos puede volver a convertirse en una odisea.


Periódico EL PROGRESO

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