A finales del año 2012, se empezó a percibir en nuestra ciudad, más precisamente entre los funcionarios municipales, con el mismo intendente a la cabeza una cierta brisa de revisionismo histórico, surgido por una orden de la presidente de la nación al haber vertido términos difamatorios contra el escritor, político y periodista Florencio Varela.
A partir de ese momento todo fue un aluvión de obedientes alumnos que no dudaron en a pie juntillas aplaudir la presencia de Pacho O´Donell en la UNAJ donde realizó una charla abalando el relato oficial.
Como la patética presencia del contador Norberto Galasso, devenido en historiador oficial, que se presentó en el Bar Los Angelitos con la dudosa intención de dar una charla sobre revisionismo y que resultó a todas luces, proponer el cambio del nombre al partido de Florencio Varela.
Para algunos aplaudidores de la gestión oficial se trató de una charla «magistral», pero una gran parte de los varelenses se sintieron como si «ese tipo vino a mojarnos la oreja» en nuestra propia casa e imponer su marca registrada de «Felipe Varela»; además comentaban con indignación «le habrán pagado honorarios y el traslado en remis, ¿para qué todo este circo?»
Desde este periódico siempre hemos sido críticos al cambio de nombre de nuestro partido, ciudad o pueblo; no fue una oposición por la oposición misma; en todo caso el rol opositor lo estaban jugando quienes pretendieron el cambio del nombre, al oponerse a una denominación que lleva cientos de años.
Nuestra postura en defensa de la identidad de los habitantes varelenses no tuvo, ni tiene ninguna connotación política o histórica, no vamos a reflotar las contiendas entre unitarios o federales, ni vamos a defender o a juzgar a unos y otros, tenemos temas más preocupantes y de actualidad inmediata como para ponernos a escribir una nueva historia.
No nos propusimos abrir antiguas heridas que tardaron en cicatrizarse y en algunos casos cerraron en falso; por eso es incomprensible que a esta altura de la historia, cuando bregamos por la unidad nacional y nos desgarramos las vestiduras por un nuevo país; haya mentes a las que se les ocurrió en algún momento revivir viejos enfrentamientos, utilizando fundamentalistas argumentos y fogoneando cambios estériles, que en nada mejoraban la calidad de vida de los varelenses.
Si nos referimos a la identidad de cada uno de los que nacieron en estas tierras o de quienes somos hijos adoptivos, nada nos relacionaba con el caudillo Felipe Varela, ajeno y extraño por estos lares.
Pero como el contador Galasso era el dueño de «esa marca registrada», y también de «los derechos de autor», le vendió la idea a nuestro intendente, a quien le pareció correcto y para no hacer grandes cambios, se comenzó a utilizar solamente las iniciales «F.V» o «Varela» para identificar a nuestro distrito.
Pero no se trata de una cuestión de iniciales, nuestro partido desde su nacimiento se llama Florencio Varela, no… «F.V o Varela».
Es más desde todos los ámbitos oficiales, nacionales y provinciales cuando se menciona a esta ciudad se la llama: FLORENCIO VARELA, extrañamente en nuestra misma municipalidad y por parte de los funcionarios de las distintas áreas parecería avergonzarles el nombre del escritor, político y periodista, es así que desde que se les bajó la orden, obedientemente titularon sus escritos con la identificación de «Municipalidad de Varela» y algunos «desobedientes» más jugados se animaron a poner «Municipalidad de F. Varela».
Con los nuevos aires que corren por estos días en nuestro país y ya sin tenerle que rendir obediencia a ninguna imposición, es un buen momento para reflexionar sobre esta aberración que algunos llevaron adelante y reivindicar la memoria del Dr. FLORENCIO VARELA en toda su dimensión.
Periódico EL PROGRESO
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