En mayo de 2012 se sancionó y promulgó la Ley 26.743 de Identidad de Género, que establece que todas las personas pueden figurar en los registros públicos con el sexo y nombre con el que se autoperciben. Esta legislación se convirtió en ejemplo a nivel mundial en materia de ampliación de derechos porque establece que para la rectificación registral sólo es necesario el consentimiento del interesado, sin tener que acreditar intervención quirúrgica ni terapias hormonales o la autorización de un juez.
En este sentido, la ley de Identidad de Género modificó la vida de miles de personas que se vieron beneficiadas y pudieron acceder a un nuevo documento nacional de identidad.
Tal es el caso de Luna Betina Molinari que fue la primera vecina varelense en recibir su DNI bajo la nueva legislación en agosto del año 2012 y que dialogó en una entrevista radial para un medio local, donde habló sobre su experiencia.
“La nueva ley de género me abrió muchas puertas, por ejemplo, cuando fui a votar con el nuevo DNI el 11 de agosto de 2013”, recordó Molinari, quien asimismo recalcó “estoy agradecidísima, siempre lo voy a estar, y las fechas son algo que no me olvido porque es volver a nacer, te sentís realizada por primera vez”.
Este próximo 22 de noviembre, Luna se acercará otra vez a las urnas, y lo hará nuevamente con la identidad que realmente la identifica, gracias a una ley que no sólo le permitió modificar cuestiones burocráticas sino que, y principalmente, le devolvió la posibilidad de vivir su vida en plena libertad.
Molinari explicó también las situaciones de discriminación y disgusto que tuvo que pasar en muchas elecciones, “hoy las filas son de hombres y mujeres, no son filas de hombres por un lado y mujeres por el otro como era antes y vos aunque tuvieras todas las características de una mujer te tenías que poner en la fila de hombres, era incómodo, molesto, por el sólo hecho de decir el nombre todo el mundo miraba”.
Finalmente, Luna contó que gracias a la ley también pudo acceder, entre otras cosas, a un monotributo y a una obra social, y describió las diferentes puertas que abrió la nueva ley, “muchas de las chicas pudieron estudiar y se anotaron para microemprendimientos”.
Esta ley que se promulgó en 2012 es parte de un conjunto de políticas públicas gestionadas a partir del 2003, por un Estado que apostó fuerte a la ampliación de derechos. La Asignación Universal por Hijo, Conectar Igualdad, PRO.CRE.AR., Televisión Digital Abierta, Argentina Trabaja, SUBE, Tarjeta Argenta, Plan Nacer, Centros de Acceso a la Justicia, y matrimonio igualitario son sólo algunas de las conquistas de un modelo de inclusión social, para un país de iguales.

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