La muerte violenta que encontró Juan Antonio Waller aproximadamente a las 6 de la mañana del domingo 6 de marzo, retrotrajo la mirada a lo ocurrido hacía casi dos años.
Informe especial: el caso de la muerte de Juan Waller
En 2014 Gualeguaychú tuvo dos hechos de sangre que conmocionaron por su crueldad.
El primero fue el de la abogada Julia Flammini, de 30 años, quien había llegado a la ciudad proveniente de La Plata, donde estaba radicada (ella era oriunda de Azul, Provincia de Buenos Aires) para ver el recital del Indio Solari. Se alojó a las 16 del 10 de abril de 2014 en la cabaña número 23 de un complejo termal ubicado en Pueblo General Belgrano. Y un par de horas después, se alojó otro hombre de su entorno, identificado como Andrés Roldán, oriundo de Florencio Varela.
Fue el propio Roldán quien la mató de sesenta puñaladas porque Julia no había accedido a sus deseos sexuales.
En abril del año pasado, la Cámara de Casación Penal de Paraná sentenció a Andrés Roldán, de 39 años, quien había sido condenado en primera instancia a la pena de 17 años de prisión bajo de figura de “Homicidio simple”, pero la Cámara cambió la calificación legal a “Homicidio calificado por mediar violencia de género”, y elevó la pena a prisión perpetua.
El segundo hecho ocurrió en la Navidad de ese sangriento 2014. Estela Nélida Alberto llegó a su hogar alrededor de las 3 del 25 de diciembre de ese año, luego de pasar la Nochebuena en la casa de su hermana.
Fueron sus propios familiares que al buscarla más tarde y al no encontrar respuestas, decidieron llamar a la Policía para ingresar al departamento ubicado en el barrio 348 Eva Perón. Entraron por una ventana y encontraron a la mujer tendida sobre la cama, rodeada de sangre, pero aún con vida.
La víctima fue llevada al Hospital Centenario, donde murió en las primeras horas de la mañana del 26 de diciembre. La autopsia realizada por peritos forenses de Paraná, reveló la presencia de golpes en la cabeza que habrían desencadenado el fallecimiento, además de severas lesiones genitales que pusieron de manifiesto un ataque sexual y el hallazgo de material genético masculino y se determinó que la causal de la muerte se debió a un fuerte golpe en la sien. Por este crimen está sindicado Leandro “Coño” Martínez, que se encuentra prófugo de la Justicia, presumiblemente en Brasil.
A casi un año y tres meses, Gualeguaychú volvió a conmoverse por una muerte violenta, realizada con extrema crueldad. A Juan Antonio Waller lo mataron de alrededor de 60 puñaladas y aunque se sabe dónde fue el hecho, cuándo y cómo ocurrió e incluso ya hay dos tenidos (Fernández y Flores) con 90 días de prisión preventiva. Pero los investigadores aún no pueden precisar el móvil, aunque la investigación policial prácticamente se encuentra en su última etapa.
Waller era chofer del móvil 11 que presta servicios en la empresa de remís Boulevard, ubicada en bulevar Pedro Jurado casi Urquiza.
El hecho ocurrió poco antes de las 6 del domingo pasado en calle Tula Costa al fondo, casi a tres kilómetros del bulevar De María, en zona de chacras.
A Waller lo encontraron sus propios compañeros de trabajo, tirado al costado de su automóvil, del lado derecho, envuelto en un charco de sangre. Luego la autopsia indicaría que fueron 65 las puñaladas que recibió.
En base a testimonio de compañeros de trabajo de Waller, EL ARGENTINO reconstruyó los minutos previos de ese último viaje.
A las 5:45, Waller estaba junto a otros compañeros en la central de la remisería, esperando pasajeros, mientras los móviles estaban en la vereda de enfrente, en la zona de estacionamiento exclusiva para los remises. El turno habitual de trabajo era de 19 a 7.
Marcelo y Mario -dos compañeros de Waller- estaban con él en la base. Marcelo tenía la prioridad para recibir pasajeros, pero como había trabajado toda la noche y estaba cansado, les comunicó a sus compañeros que se retiraría a su hogar y Waller pasó al primer turno. En ese preciso instante, dos personas jóvenes, pidieron en la base un móvil.
El viaje quedó para Waller. Uno de los pasajeros llevaba puesta una gorra y una campera gris, mientras que el otro llevaba una campera roja con capucha.
“Enseguida con Mario nos dimos cuenta que algo podía suceder, porque no nos gustó para nada la apariencia de estos dos jóvenes ni el destino que marcaron (Tula Costa y bulevar De María)”, relató Marcelo ese mismo domingo a EL ARGENTINO en la propia escena del crimen.
Él mismo decidió seguir al móvil 11 que conducía Juan, un Fiat Siena color gris, patente IZN 062; mientras que Mario también se sumó a esa iniciativa, y se dirigió para tomar la calle Alférez Sobral y así salirle al cruce si venían por el bulevar De María. Mientras tanto, le avisaron a otro compañero remisero que por esas horas recién se unía al servicio.
El monitoreo del viaje, previas comunicaciones en clave que utilizan los choferes, indicaron que algo no estaba bien. Waller dejó el bulevar De María y tomó por calle Tula Costa. Se trata de un camino muy desparejo, rodeado de una vegetación muy espesa y con muchas huellas de ruedas que obligan a una marcha lenta para amortiguar los golpes.
“De pronto observo que el móvil se detiene como a uno 200 metros mío”, relató en esa oportunidad Marcelo, quien estaba visiblemente conmovido por lo sucedido y porque le pudo haber tocado a él. “Le vuelvo a modular por la radio, pero no contesta y observo que las luces traseras del freno se encienden varias veces. La situación me hizo desconfiar aún más y pedí apoyo a todos los móviles por la radio”, recordó.
A los pocos minutos se acerca Mario que venía por el bulevar De María, dejando atrás la calle Sobral; y junto con Marcelo se acercaron al móvil y quedaron conmocionados: Juan Waller estaba tirado al costado del lado derecho del automóvil, ya muerto. De inmediato dieron aviso a la policía, que en pocos minutos llegó al lugar.
La voz del fiscal
El fiscal Sergio Rondoni Caffa lleva adelante la investigación preparatoria penal y también dialogó con EL ARGENTINO, para reconstruir esos momentos.
“Desde la Policía me llamaron ese día a mi casa poco después de las 6 de la mañana y me informaron que había una persona muerta. Lo primero que indago es si se trata de un suicidio o un homicidio y mientras mantengo esa comunicación, ya voy saliendo de mi vivienda. Luego me comunico con el médico de policía, el doctor Mauricio Godoy y le transmito la novedad e incluso lo paso a buscar y llegamos a la escena del crimen juntos”.
Cuando el fiscal y el médico llegan, ya la policía había acordonado la zona con el fin de preservar la escena lo mejor posible.
elargentino.com.ar
lunes, 14 de marzo de 2016
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