martes, 17 de noviembre de 2015

En recuerdo de Jorge Novak


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En el marco del 20º aniversario de la primera Misa de la Esperanza, en el Cruce de Florencio Varela, se difunde su mensaje de oración y esperanza
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  El impulsor de la celebración de la Misa de la Esperanza fue Monseñor Jorge Novak, demostrando siempre su compromiso con los más pobres, los más humildes y en una de sus últimas apariciones públicas (en 1999) era crítico de la clase política dirigente de Argentina. Novak acusaba en el Cruce de Florencio Varela a los responsables del modelo económico, representado en la figura del ministro Roque Fernández, de "tener corazón de piedra" ante la crisis social que se vivía en el país. Al cumplirse la 20º Misa de la Esperanza es propicio recordar los mensajes de Monseñor.


  "La globalización de la economía está ideada por hombres con corazón de piedra y los hijos de Dios lo tienen de carne y huevo para mirar al prójimo. La pobreza nos compromete cada día más, hay que escuchar la voz de los desocupados, que crecen y están siendo excluidos ante aquellos que quieren ignorar esta realidad. Los que no tienen trabajo son la primera necesidad que debemos atender y no mirar para otro lado", explicaba el Obispo al encabezar una de las últimas celebraciones de la Misa de la Esperanza.


  Más adelante, en de las homilías reflejadas en la edición de EL SOL de noviembre de 2000, agudizada aún más la crisis, indicaba que "te pedimos también, Señor, que escuches nuestra tristeza y desconcierto; al ver una clase dirigente cada vez más ajena a la vida y muerte de su pueblo; al ver el saqueo voraz que sufrieron y siguen sufriendo nuestros bienes y nuestras esperanzas; al ver una cultura económica que ha olvidado y hasta matado al hombre que es el que le da su razón de ser; al ver una deuda externa inmoral, injusta, que además de suficientemente pagada, se lleva los recursos necesarios para una vida digna; al ver que no hay víctimas sin victimarios, que no conformes con lo que han logrado siguen revoloteando sobre los despojos del pueblo; al ver el enriquecimiento de unos pocos, empresarios, políticos, dirigentes sindicales, mientras crece abismalmente y diariamente, la brecha que los separa de los pobres que son cada vez más pobres; al ver la insistencia en la aplicación de un modelo perverso, idólatra, y cruelmente genocida que no sólo ha demostrado ya suficientemente su inmoralidad e ineficacia para ayudar a 'los pobres de la tierra', sino que se ha revelado como el responsable de la creciente injusticia en la distribución, la preocupante desocupación y en el imperio de la muerte que reina por la dictadura del dios dinero".

El Sol - Quilmes

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