lunes, 28 de agosto de 2017

Irán a juicio por llevarse nenas de Trelew para prostituirlas en Buenos Aires



Son una pareja bonaerense y un exempleado provincial. Engañaron a tres nenas que terminaron en Plaza Miserere.
Una pareja bonaerense y un exempleado del Ministerio de Agricultura y Ganadería irán a juicio oral por engañar, llevarse de Trelew y explotar sexualmente a tres menores en Plaza Miserere, en la zona de Once de Capital Federal. Ocurrió entre el 15 y el 24 de agosto de 2016.
La causa fue elevada a juicio oral y público por el juez federal Gustavo Lleral. El Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia deberá poner fecha a las audiencias.

Los imputados son María de los Ángeles Acosta, su pareja el pintor Rodolfo Mauricio Barrionuevo, y Aníbal Antonio Orihuela, exempleado del Ministerio provincial que vivía en barrio Comercio de Trelew. Los tres tienen prisión preventiva.
Según la investigación del fiscal federal Fernando Gélvez, la tarde del 15 de agosto de 2016, Acosta se habría presentado en una casa de calle José Berreta de Trelew. Allí estaban su propia hija, S.B.R., de 13 años, y M.A. y N.A.L., ambas de 14 años. La madre de N.A.L. autorizó a su hija a viajar con Acosta hasta Puerto Madryn, con las otras dos menores bajo el compromiso de que regresara al día siguiente porque tenía pediatra. Supuestamente Acostaba alquilaba un departamento en la ciudad del Golfo.
Acosta se las llevó a Madryn y de allí, haciendo dedo a camioneros, a una casilla de la villa La Carolina, en Florencio Varela, provincia de Buenos Aires, donde vivía con su pareja Barrionuevo. “Habría captado y trasladado a las menores, entre las que se encontraba su hija, hasta la localidad bonaerense para explotarlas obligándolas a ejercer la prostitución”, dice la acusación. Acosta ganó la confianza de las madres y aprovechó la amistad incondicional de las niñas.
Una vez alojadas habrían sido trasladadas por la pareja hasta la plaza Miserere, zona de Once, en el barrio Balvanera, ofreciéndolas a cambio de plata. Acosta las habría acompañado en el ejercicio de la prostitución.
Una testigo indicó que el grupo vivía en una casilla de madera con techo de chapa y piso de cemento, sin luz. Una de las chicas le pedía agua para higienizarse y hasta vasos, por falta de utensilios. Salían a las 8 y volvían a las 22.
Eran calles de tierra y difícil acceso, condiciones “de extrema precariedad habitacional, con escaso mobiliario y en deplorables estado de conservación”, señala el expediente. La calefacción era fuego en un recipiente.
Un allanamiento de la Policía chubutense encontró a las menores junto a la pareja, que tenía retenidos sus DNI.
Entrevistadas en Cámara Gesell, las tres menores admitieron amenazas de la pareja. En Plaza Once ofrecían sexo por dinero, que recibía Barrionuevo. Las llevaba con el cliente a un hotel cercano y esperaba afuera. “Él siempre hablaba con los viejos, les decía que cobrábamos 500 pesos y lo teníamos que hacer. Nos decía ´Cállense putas de mierda, vos acá no mandas’ y se enojaba y nos quería echar”.
La propia hija de Acosta era sometida: “Mi mamá fue a la plaza a trabajar y le dijo a las chicas si querían y le dijeron que no, y le dijo ´Pero denle, si es para la comida de ustedes´. Esto no pasaba en Trelew”.
Según otra menor, “nos decían que teníamos que trabajar para comprar para comer y pagar el alquiler, no queríamos pero lo teníamos que hacer, si no nos iban a echar y ellos no compraban para comer, nos cagamos de hambre. No conocíamos a nadie”.
Otra nena expuso que “teníamos que hacer plata para el alquiler y para comer y él decía: ´Si no hacen plata no sé en qué se van a ir ni cómo van a pagar los SUBE´”.
Gélvez advirtió que por su edad “no tenían ni tienen la madurez para comprender la gravedad de los actos”.
En cuanto a Orihuela, habría participado en la captación de las adolescentes con Acosta y Barrionuevo. “Fue una colaboración indispensable al tener trato frecuente con las menores que permitieron el traslado hasta la localidad bonaerense”. De acuerdo a la elevación a juicio, el exempleado provincial “habría establecido una relación de confianza con las víctimas, que habría sido posible a partir de la supuesta contención que les brindaba”.
Orihuela les habría proveído bienes materiales y pegamento para inhalar. Su rol “a todas luces refleja una conducta destinada a la captación”. Habría sido el último que vio a las niñas con Acosta y sabía dónde iban. Este sujeto está involucrado en dos causas más: una también por trata y otra por drogas.#

diariojornada.com.ar

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